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Lea la columna; En la Mira de Héctor Estrada

 

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Las nuevas derrotas de Eduardo Ramírez

Las consecuencias de los excesos, las malas decisiones y la errada operación política han comenzado a cobrar caras facturas en torno a la figura y aspiraciones del actual presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, a quien las derrotas le han caído en cascada durante las últimas semanas.

Lo sucedido actualmente en los municipio de Chenalhó y Chalchihuitán lo tienen nuevamente en la mira de las acusaciones por su responsabilidad dentro la complicada crisis social y de seguridad que ahí se vive. Los señalamientos sobre el origen de la nueva ola de violencia apuntan innegablemente hacia su persona como presidente estatal del Partido Verde Ecologista y principal protector de la alcaldesa de Chenalhó, Rosa Pérez Pérez.

Las decisiones viscerales tomadas tras su secuestro exprés, hace ya casi dos años, no han salido nada bien. Lo que se supondría sería un empoderamiento verde en una región indígena añejamente priista se salió de control, generando los enfrentamientos violentos que hoy son noticia nacional y tienen a más de cinco mil personas lejos de sus hogares por el temor de morir entre las balas.

A las derrotas de Ramírez Aguilar esta semana se sumó una nueva que resuena menos, pero significa un descalabro doloroso para la demostración de su poderío político, evidentemente mermado. Y es que, el lunes pasado su candidato a la dirigencia estatal del Colegio de Notarios Chiapanecos, Raúl Ramírez Elizalde, terminó perdiendo la elección, en medio de fuertes críticas y una cargada oficial a su favor.

Eduardo Ramírez y su protector y aliado Oscar Francisco Muñoz Barrera, titular de la Sub-Consejería Jurídico Normativa del Gobierno de Chiapas, habían asumido la elección del colegio de notarios públicos como un asunto personal. La resistencia del grueso de los notarios chiapanecos para aceptar la imposición de Ramírez Elizalde se había convertido en reto para demostrar su “músculo”.

Sobre el presunto contubernio entre Ramírez Aguilar y Muñoz Barrera pesan fuertes acusaciones como la existencia del mayor esquema de robo o adjudicación de predios e inmuebles de la actual administración, bajo sus manos. Y es que, no es para menos. El actual subconsejero jurídico del Gobierno de Chiapas, que se jacta de ser “el verdadero consejero del gobernador” por su cercanía con el mandatario chiapaneco,  no es cualquier personaje.

Óscar Francisco Muñoz Barrera, proveniente del estado de  Tamaulipas, es hijo de Manuel Muñoz Rocha, aquel diputado federal desaparecido en 1994 cuando estaba acusado de presuntamente haber “ordenado” el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu. Desde su aparición en el gobierno de Manuel Velasco ha sido acusado de diversas irregularidades, extralimitaciones de sus funciones y tráfico de influencia que ha pasado prácticamente inadvertido.

Ese es el aliado principal de Eduardo Ramírez Aguilar… Pero no, las presiones o amenazas emanadas desde la Consejería Jurídica contra los notarios públicos de Chiapas fueron suficientes. El gremio notarial termino asentando uno de los más duros golpes contra la vanidad política de Ramírez y sus aliados.

Se trató sin lugar a dudas no sólo de una derrota política, sino también de una ventana a la nueva realidad sobre su proyecto electoral. La recientes decisiones de cúpula que lo relegan del proyecto presidencial para la contienda de 2018 han mermado de fondo su poder e influencia sobre los sectores que antes lo adulaban con pretensiones futuras. Políticamente pesa menos y el futuro no luce alentador… así las cosas.