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Lea la columna; Palabras Gordas de Noé Juan Farrera Garzón

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¿PUES QUÉ ESPERABAN? A LOS VERDES LES LEVANTARON LA CANASTA.

El erario chiapaneco está vacío. Ante cualquier solicitud de fondos para solventar las necesidades más urgentes la letanía que repiten los altos y chaparros funcionarios estatales es : “no hay dinero” y el crédito también está agotado. A los únicos que les pagan son a los altos funcionarios, a los diputados, a los presidentes municipales y los cuerpos edilicios y algunas igualas imprescindibles.  A los de hasta abajo les pagan de tres maneras: tarde, mal y nunca.

 Cada fin de quincena los trabajadores del gobierno del estado, los profesores estatales, los de salud y puestos de trabajo similares se encomiendan a San Juditas Tadeo que es el padrino de las causas difíciles para que les liquiden la quincena completa. Y ya corren los rumores entre la clase proletaria que si siguen así los pagos, los aguinaldos volarán como barriletes.

Los estrategas políticos pochorocos del gobierno estatal, de seguro aconsejados por algún enemigo, decidieron antes de tiempo rebelarse políticamente contra los dictados del gobierno federal; pero se les olvidó que todavía en la CDMX se maneja la chequera, los mandos del Ejército, La Marina, las policías federales en sus diversas modalidades y se lanzaron “como el Borras”. El gobierno federal decidió darles una leccioncita y “les levantó la canasta”.  Pues….¿qué otra cosa esperaban? El régimen priísta los tenía que domar porque ya se sentían “mucha veladora”.

Ahí se soltó la crisis que trae por la calle de la amargura al actual régimen, más aún que este gobierno desde el primer día ha estado con un déficit continuo y en aumento constante.

Con eso de que inoportunamente murió el tío Manuel Camacho Solís, ya no hubo un estratega de categoría para conducir al gobernador a la candidatura a la presidencia como eran su más cara ambición.

Nada más hay que contabilizar los que gastó en publicidad cuando rindió sus dos primeros informes de gobierno. Hasta los estados del norte del país quedaron forrados de fotografías del güero para darse a conocer a lo largo y ancho de nuestra república. Ya no se diga aquí en Chiapas. Y para no ser menos, publicitaron a lo loco sus acciones Eduardo, Fernando, Carlos y los senadores verdes por Chiapas. El gasto fue desaforado. Millones y millones de pesos desperdiciados.

Ahora quiero un lienzo charro y dos partidos políticos. El lienzo costará ciento veinticinco melones y los partidos morado y unido de colores, unas cuantos milloncejos. Qué significan esas bagatelas para el erario chiapaneco. Además, como pensamos ganar la gubernatura quedaremos blindados para el sexenio siguiente.

Cuando los verdes, morados y de colores consideraron oportuno lanzaron a los cuatro vientos una carta abierta, donde se asumen como la fuerza política decisiva en Chiapas y proponen como candidatos a presidente de México al ilusionado güero, para gobernador al cositía Ramírez Aguilar y para presidente municipal se apuntó Penagos.

En esa campaña demasiado previa se gastaron  varios millones de pesos, eso sí, avalados con las firmas de los presidentes municipales y diputados verdes y se publicaron planas completas en diarios y revistas de circulación nacional y locales. Otra gastadera.

Vinieron las embajadas de Insurgentes Norte para que hubiese algún arreglo, pero los Tucanes de Chiapas estaban aferrados a lo suyo. Rechazaron los arreglos entre el PRI y los verdes y seguían con su canción: nos vamos solos, porque solos podemos.

Para mala fortuna del grupo político verde, se acabaron el presupuesto sexenal antes de tiempo. Ahorita que estamos terminando en quinto año del ejercicio gubernamental y se acabaron hasta lo del sexto año. Los seis mil millones de pesos del último préstamo no les sirvieron ni para el arranque. De ahí vienen los aprietos económicos gubernamentales.

Hay un refrán hindú que dice: cuando los elefantes se pelean, el que sufre es el pasto. En la pelea entre el elefante verde cuyo emblema es el tucán y el elefante tricolor representando los colores de Atlacomulco, los proletarios chiapanecos son el pasto y son pisoteados y planchados a gusto de los paquidermos.

Esta planchadita a los chiapanecos de a pie por lo menos les durará el año que queda del sexenio y no sabemos cuánto del siguiente.

A ver si se les quita la maña de vender el voto y andar de aplauso fácil a cambio de una despensa, colchonetas, sonrisas falsas y palmaditas en la espalda.