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Lea la columna; En la Mira de Héctor Estrada

REPORTE

Chiapas reprobado por la ONU en agua y saneamiento

 

La presencia en Chiapas del relator de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Agua y Saneamiento, Leo Heller, paradójicamente terminó cayendo como “balde de agua fría” a las autoridades de los tres niveles de gobierno, quienes obtuvieron calificaciones reprobatorias y preocupantes en lo que respecta a garantizar el derecho humano al vital líquido para todas y todos los chiapanecos.

Lo atestiguado en la entidad chiapaneca por el relator de la ONU el pasado 10 y 11 de mayo no es asunto menor. Los problemas documentados sobre las deficiencias en materia de suministro de agua potable, alcantarillado y saneamiento revelaron el grave rezago que Chiapas mantiene vigente tras más de una década del último reporte general emitido por dicha organización internacional.

De acuerdo a la “Declaración Final de Misión”, Leo Heller calificó como alarmante que actualmente sólo 12 de las 194 plantas de tratamiento de agua residuales en Chiapas se mantienen en funcionamiento. El resto, pese a las inversiones millonarias hechas para su construcción (algunas durante los últimos años), se encuentran inoperantes o abandonadas por falta de mantenimiento y rehabilitación.

El caso más preocupante, dijo, es el concerniente al de la ciudad de San Cristóbal de las Casas donde, pese a su elevada actividad turística y más de 200 mil habitantes, hasta el momento no existe un sistema integral de saneamiento, por lo que la mayoría de sus deshechos residuales terminan descargándose en afluentes aledaños, con graves consecuencias de impacto ambiental ya documentadas por diversas organizaciones civiles.

Sin embargo, la declaración del relator de la ONU adquiere mayores dimensiones cuando se refiere a lo realizado en la materia por el actual gobierno estatal. Y es que, en julio de 2014 el propio gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, dio a conocer que ese mismo año se realizaba la construcción y/o modernización de siete nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales, además de los estudios y diagnósticos para poner en marcha otras 158 en toda la entidad.

De acuerdo a información emitida por el propio Gobierno de Chiapas, se trata de recursos por más de mil 64 millones de pesos ya autorizados y en plena ejecución, que tendrían sus primeros resultados a más tardar en 2015. No obstante, a casi tres años de lo dicho, los proyectos prometidos por la administración de Velasco Coello se encuentran claramente inconclusos. Todo a pesar de haber concluido ya los plazos de ejecución y comprobación previsto por el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Resulta evidente que lo expuesto por la relatoría de la Organización de las Naciones Unidas y la información antes emitida por el gobierno estatal expresan serias contradicciones de fondo. La realidad en materia agua y, específicamente, de saneamiento deja ver recovecos sobre posibles anomalías u omisiones en la atención puntual a un tema tan importante como lo referente al vital líquido.

Ha quedado claro que el desempeño de los tres niveles de gobierno en el caso Chiapas ha sido deficiente durante los últimos años. Que la aplicación de proyectos y programas ha sido inexistente, ineficaz o simplemente ha terminado desviando sus presupuestos hacia fines que nada tienen que ver con el bienestar social. Por eso no deberá extrañar que “escarbando” más en el asunto la corrupción también termine apareciendo como el origen de tan lacerante rezago… así las cosas.